
Invitado por su amigo personal de muchos años, Claudio “Cachencho” Abdala, el maestro Carlos Di Fulvio, uno de los máximos exponentes de la historia del folclore nacional, estuvo en Lobos el sábado pasado, para participar de la última cena del año en AFyN.
Di Fulvio llegó a la mañana, visitó la Casa del Niño y el Pequeño Hogar de AFyN, quedándose gratamente sorprendido por esa obra.
Y por la tarde, recibió un significativo obsequio de parte de la Fundación Lobos, en la sede de la entidad que también preside Cachencho.
Se le entregaron los dos primeros mapas cartográficos donde figura el Fortín de Lobos, que datan de fines del 1.700, que fueron conseguidos por el Ingeniero Ricardo Fernández cuando estuvo en España y concurrió al Archivo General de Indias en Sevilla, según explicó su hermano, el Dr. Adalberto Fernández, que hizo la introducción.
Ricardo Fernández le entregó esas reliquias que Di Fulvio agradeció profundamente.
En el mismo encuentro, la Subsecretaria de Cultura del Municipio, Eliana Cejas que es una estupenda folclorista, le hizo entrega del Decreto que lo declaró Visitante Ilustre de Lobos, firmado por el Intendente Etcheverry, y un mate realizado por un artesano lobense.
“Volver a Lobos para mí es muy grato, estando tan cerca, a veces uno tarda en conocer a sus vecinos, pero dada esa legión de anónimos que siguen el rastro de lo que he hecho, cuando se toma conciencia de eso uno trata de hacer los pasos sobrios, serios, verdaderos, no para triunfar uno sino para no defraudar a quienes lo siguen. Entre ese entorno conocí a Cachencho Abdala, y en los primeros intercambios de afecto conocí a su familia, a su padre, y por supuesto este Lobos, porque me llevó a recorrerlo por todos los rincones”, relató el maestro cordobés.
“Y la primera vez que vine fue a través de una representante que no era de folcloristas, sino de cantores de tango. Y con ella siempre recordábamos la buena atención que habíamos recibido acá en Lobos. A Cachencho me lo encontré después en muchos lugares, en la entrega de algún reconocimiento, en alguna reunión, y aunque pasó tiempo sin que nos viéramos, descubrí que no hace falta verse todos los días para saber quién es uno ni quién es otro”, enfatizó Di Fulvio.
Elogió lo que se hace en AFyN y remarcó que “algo realmente puede andar bien cuando no se piensa en la propia conveniencia sino en qué es lo que se debe hacer, yo aplaudo a todos quienes apoyan esta obra”.
“Mi tiempo artístico ya pasó. Quien me escuchó alguna vez recordará cómo tocaba la guitarra, pero ahora, a esta edad, no soy aquel que conocieron, pero sí tengo el sentimiento intacto”, también afirmó Di Fulvio.
“Tengo un capital enorme cuando siento el afecto del público a través de muchos gestos, hasta cuando me reconocen y no me saludan para no molestarme en mis pensamientos. Es increíble el comportamiento de la gente cuando uno se comporta bien con ellos. Soy un hombre normal, común y corriente, cuando estaba en los escenarios, o cuando andaba por la vereda me da exactamente lo mismo”, remató.
También en la cena de AFyN habló ante un salón repleto, y recibió mucho cariño y reconocimiento del público. Tuvo elogiosos conceptos para con la actuación de la lobemse Myriam Víctor, y trajo CD del Canto Brocheriano para sortear entre los comensales.